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Grado (San Juan de Villapañada) - Salas



  • 18,4 km.
  • 5 horas
  • faltan a Santiago 277,7 km.





Desde el albergue de San Andrés de Villapañada retomamos el camino por el llegamos en el día anterior desde Grado, y por el que subimos hasta el Alto del Fresno, donde se sitúa el Santuario de la Virgen del Fresno.





Iniciamos ahora una larga bajada por un camino hasta el pueblo de San Marcelo y después, por asfalto, hasta Santa Eulalia de Doriga (un poco después de San Marcelo hay un sendero que se interna a la izquierda por unos prados y después cruza el río para salir a Doriga, junto a la Iglesia, donde se retoma la carretera). Frente a la iglesia y a la derecha se toma un camino cementado que lleva a una cantera y después por una senda se desciende a la carretera general.





Seguimos la carretera general hasta llegar al puente de Cornellana, que cruza sobre el río Narcea. Podemos entrar en la localidad de Cornellana o bien tomar un camino a la izquierda nada más cruzar el puente y dirigirnos directamente al Monasterio de El Salvador, que están restaurando y donde hay un albergue.





Justo a la entrada del Monasterio de El Salvador, por la izquierda del río Nonayao, tomamos el camino que sigue por una senda y, entre caminos cementados y carreteras vecinales alcanzamos los pueblos de Quintana primero y Casazorrina después.





Continuamos por estos caminos, bien marcados y, poco a poco nos vamos acercando a Mallecín para entrar poco después en Salas.







Salida a las 9:30 horas, sin madrugar mucho que no hay prisa. La verdad es que hace frío, pero ha amanecido soleado así que poco a poco la temperatura va subiendo. Tanto la fuerte subida al Alto del Fresno como la larga bajada hasta San Marcelo hacen mella en mi maltrecha rodilla (me proucupa un poquillo que ya me esté dando problemas pero tengo confianza en ella, más rápido o más despacio...).



Llego a Cornellana a las 12:00 horas, una hora perfecta para desayunar. Y puestos a desayunar a esta hora hay que hacerlo en condiciones: empanada de bonito, casadiella y dos cafés dobles. Desayuno cojunudo por 5 euros, con cuerpo y moral alimentados ya se puede reunudar la marcha.



Después de visitar el Monasterio de El Salvador, seguro que quedará precioso después de la rehabilitación, se toma un camino bastante guapo entre bosques, después por carreterucas y caminos alcanzamos Salas a las 15:30 horas.



Antes de ir al albergue y visitar el casco medieval de Salas (la torre del antiguo castillo, adosada al palacio de los Valdés-Salas y la iglesia de San Martín) paso por el supermercado para preparar los bocadillos de la merienda-cena. Salas es una localidad grande y ofrece todos los servicios.








El albergue se encuentra situado bajo el Hogar del Pensionista, donde te sellan la credencial, 6 plazas en literas y baño con agua caliente, un poco pequeño y apretado todo, la verdad, pero está bien.



Y, por fin, aquí encuentro a alguien, Ana María (nacida en Colombia pero que vive en California, USA). Poco después llega Roberto, un venezolano de 33 años que vive en Madrid y que está haciendo el Camino en bicicleta. Después de presentarnos decidimos que, antes de dormir, tenermos que ir a tomar unos vinos en el pueblo. Un vino llevó a otro y otro... y la buena conversación (ya sabéis que bien hablan los sudamericanos) derivó en una "cumbre colombiano - venezolano - amaricano - española" en la que todos intentamos "arreglar el país" (que si la violencia de Colombia, que si el american way of life, que si el impresentable de Bush... etc.).



Y, un poquillo "mareao" de tantos vinos, a dormir, que hay que descansar. Con lo que no contaba es con los ronquidos de Roberto el venezolano, que me hicieron despertar no menos de 5 veces durante la noche.





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